Ciudad del Vaticano

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La Ciudad del Vaticano (Status Civitatis Vaticanæ en latín, Stato della Città del Vaticano en italiano) está llena de características que la hacen un destino único e imperdible. Su existencia como Estado independiente es un caso excepcional en el mundo contemporáneo, lo que se refleja en su estatus como el país más pequeño del mundo, incrustado dentro de la milenaria ciudad de Roma.
Capital: Ciudad del VaticanoIdioma: italiano, latín ▪ Superficie: 0,44 km² ▪ Población: 932
Moneda: euro, Lira vaticana ▪ Huso horario: Hora central europea (UTC en verano) ▪ Prefijo telefónico: +39, +3906698, +379
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Vista de la Plaza de San Pedro


Comprender[editar]

La Guardia Suiza protege desde el siglo XV al Papa.

Roma ha sido históricamente la sede del Catolicismo, la religión con más seguidores del mundo, y desde 1929 la Ciudad del Vaticano ha alojado oficialmente a las principales autoridades de la Iglesia católica, incluyendo al Papado. Posee una superficie de apenas 44 hectáreas en una colina sobre la orilla derecha del Tíber.

Su pequeño tamaño contrasta con la grandiosidad de las estructuras que en ella se encuentran. La Basílica de San Pedro y su plaza son uno de los más reconocidos símbolos de la religión católica y sede de las principales ceremonias realizadas por el Papa. Los cercanos Museos Vaticanos guardan algunas de las más preciadas de obras de arte de la Antigüedad, la Edad Media y el Renacimiento del mundo, destacando la famosa Capilla Sixtina. Más allá de la religión que cada uno profese (o que no profese), la Ciudad del Vaticano es un destino inolvidable.

Historia[editar]

Pese a que el cristianismo se remonta a lo que corresponde actualmente a Israel y Palestina, la expansión de esta religión dentro del antiguo Imperio romano fue lo que la convertiría en un culto seguido por millones de personas. San Pedro, el principal seguidor de Jesús y considerado el fundador de la Iglesia, predicó en Roma hasta su martirio cerca del año 67, durante el reinado de Nerón. Según la tradición, su sepulcro se ubicó en el Monte Vaticano, lo que daría parte importante del simbolismo que mantiene hasta el día de hoy.

Pedro sería el primer Papa de la historia y, luego de años de persecusión, el Catolicismo se convirtió en religión oficial del Imperio en el año 380 por Teodosio. El Papado se convirtió en una poderosa e influyente institución, especialmente tras el fin del Imperio y la sucesión de dominaciones por bárbaros, bizantinos y francos. En 752, el emperador franco Pipino el Breve otorgaría el dominio efectivo de las tierras del centro de Italia al Papa, dando inicio a los llamados Estados Pontificios. El Sumo Pontífice ejercería así tanto el poder religioso como el civil sobre Roma y sus alrededores por más de 11 siglos. Aunque el Vaticano tuvo un lugar de relevancia para el Papado y que llevó a la construcción de la Basílica de San Pedro y la Capilla Sixtina por afamados arquitectos y artistas como Bernini o Miguel Ángel, las sedes reales estaban en otros lugares de Roma: la archibasílica de San Juan de Letrán era la sede del obispado (y por ende, del poder religioso), mientras la sede del poder civil y la residencia del Papa estaban en el Palacio del Quirinal.

Sería en el siglo XIX que, tras las invasiones napoleónicas y la efervecencia por la Unificación italiana, la existencia de los Estados Papales como tal acabarían. En 1870, Víctor Manuel II incorporó finalmente a Roma dentro del Reino de Italia y estableció al Quirinal como su nueva sede de gobierno; como símbolo de rechazo al fin de su poder civil, el papa Pío IX se declaró «prisionero en el Vaticano». Recién en 1929, el papa Pío XI (como representante de la Santa Sede) y Benito Mussolini suscribieran los Pactos de Letrán, en virtud de los cuales la Iglesia reconocía a Italia como estado soberano, a cambio de la creación del Estado de la Ciudad del Vaticano, como territorio independiente bajo jurisdicción pontificia. Otros territorios dentro de Roma, como San Juan de Letrán, tendrían un carácter de extraterritorialidad.

Es así como la Ciudad del Vaticano es una institución relativamente reciente (con menos de 100 años), pero un origen histórico milenario. Es importante notar la diferencia entre lo que es la Ciudad del Vaticano, un término geográfico que denota el área donde el Papa ejerce poder civil, y la Santa Sede, que se refiere a la institución que ejerce como cabeza de la Iglesia católica a nivel mundial. También de relevancia es entender que, acorde a los Pactos de Letrán, algunos poderes civiles dentro del territorio vaticano han sido transferidos a Italia como la defensa y la justicia.

Llegar[editar]

Mapa del Vaticano y el entorno cercano. La estación Ottaviano es la más cercana al acceso principal.

La Ciudad del Vaticano cuenta con dos accesos disponibles autorizados para personas ajenas a las actividades propias del territorio: a través de la Plaza de San Pedro y de los Museos Vaticanos (tras pagar la respectiva entrada a estos últimos). Al ser un territorio incrustado dentro de Roma, no existe ningún tipo de control fronterizo (de hecho, ni siquiera está demarcado el lugar en que termina la República Italiana y comienza la Ciudad del Vaticano).

Para llegar a la Ciudad del Vaticano, puede tomar un taxi o caminar desde el centro de Roma, cruzando el Tíber y recorriendo algunas cuadras. Si está en otras zonas de la ciudad, lo más conveniente es tomar el metro o algún bus. El metro de Roma tiene dos estaciones que lo dejan cerca de las dos entradas: tome la Línea A y bájese en la estación Ottaviano para ir a la Plaza de San Pedro o en Cipro para recorrer los museos. El bus 64 lo deja por el sur en el Vaticano desde el centro de la ciudad y de la estación Termini, mientras que un tranvía lo puede llevar al Vaticano desde la Piazza del Risorgimento.

Existe, desde la firma del Tratado de Letrán, un acceso ferroviario a la Ciudad del Vaticano. El ramal, que parte de la cercana estación de Roma San Pietro, entra por el límite sur de la Ciudad del Vaticano y posee una única estación del mismo nombre cerca de los Jardines Vaticanos. Sin embargo, este servicio está destinado principalmente a algunos servicios de carga y no para pasajeros.

Desplazarse[editar]

El papamóvil, una de las pocas formas para recorrer el Vaticano sin ir a pie.

A pie, a menos que tenga algunos de los pocos vehículos administrativos que tienen acceso a las dependencias papales. Pero tranquilo, la Ciudad del Vaticano es extremadamente accesible debido a su pequeño tamaño y que, además, gran parte del territorio está vedado para turistas.

La aglomeración de turistas es importante, por lo que tenga en consideración siempre la señalización. No querrá que, tras seguir una fila de personas por una hora, termine en un lugar al que no quería ir.

Hablar[editar]

Un cajero automático en latín.

El italiano es la lengua local. Gran parte de la administración de la Ciudad está formada por nativos romanos (de hecho, los únicos que poseen la ciudadanía vaticana son algunos pocos sacerdotes), por lo que gran parte de las conversaciones se realicen en italiano. Aunque legalmente el latín tiene rango de lengua oficial, éste no se usa cotidianamente; sólo algunas ceremonias religiosas se realizan en dicho idioma, pues la mayoría son italiano. Si usted tiene conocimientos de latín, no se desanime, pues todas las inscripciones originales dentro de la Basílica de San Pedro están en dicha lengua y tendrá la oportunidad de entender más que un turista promedio dentro de esta grandiosa obra.

Debido al alto número de visitantes, el inglés es ampliamente aceptado y entendido en el país. Debido a la semejanza entre el italiano y el español, y la constante presencia de turistas españoles y latinoamericanos, el castellano también puede ser utilizado en algunas circunstancias.

Conozca[editar]

La Ciudad del Vaticano tiene dos destinos turísticos principales: la Basílica de San Pedro junto a su plaza y los Museos Vaticanos.

Basílica y Plaza de San Pedro[editar]

Vista de la Plaza de San Pedro y la Basílica al fondo.
El baldaquino, ubicado sobre el altar principal de la Basílica.

La Plaza de San Pedro (Piazza San Pietro) es el principal espacio público de la Ciudad de Vaticano y su más conocido punto de entrada. Aunque se puede llegar directamente a ella desde la estación Ottaviano del metro, es recomendable caminar por la Via della Conciliazione para tener una fenomenal vista de la cúpula de la Basílica a medida que uno se acerca a la Plaza. El diseño de ésta fue obra de Gian Lorenzo Bernini, siendo construida entre 1656 y 1667. La plaza está rodeada por una columnata con figuras de ciento cuarenta santos de diversas épocas y lugares; en su interior se encuentran dos fuentes, una en cada foco de la elipse, y en medio de la plaza se erigió un monumental obelisco (de 25 metros de alto y 327 toneladas), traído de Egipto durante la época romana y que habría sido testigo del martirio de San Pedro. En este lugar se reúnen grandes multitudes para presenciar diversas actividades religiosas, especialmente las audiencias públicas del Papa o la espera de los resultados de un cónclave.

Frente a la plaza se encuentra la Basílica de San Pedro, la iglesia católica más grande del mundo, con una superficie que supera las 2,3 hectáreas. Pese a no ser la sede pontificia oficial (la archibasílica de San Juan de Letrán es la real catedral de Roma), es uno de los símbolos más reconocidos del Papado y del catolicismo como tal. Para entrar a esta iglesia, se debe acceder a través de las columnatas que rodean la plaza de San Pedro (usualmente cuenta con una larga fila que podrá identificar de inmediato). El ingreso es gratuito, aunque para acceder a la cúpula deberá pagar un monto cercano a los € 7. El interior de la Basílica deslumbra por una serie de magníficas obras religiosas, donde destaca la escultura de La piedad de Miguel Ángel, el baldaquino ubicado sobre el altar principal y la estatua de bronce de San Pedro, cuyo pie besan los peregrinos como símbolo de fidelidad. Bajo la Basílica se encuentran las grutas donde se presume está la tumba de San Pedro, junto a la cual se han instalado las de otros Papas que lo sucedieron.

Si usted es de confesión católica, no tiene prohibido hacer oración en la basílica, pero puede hacerlo de forma más cómoda en una de las capillas de la basílica, sin ser molestado por la alta afluencia turística[1]. Dentro de las capillas está prohibido tomar fotografías y debe entrarse de forma discreta, para evitar ser sacados del sitio por los guardias.

Museos Vaticanos[editar]

La famosa escalera de salida de los Museos.

Una parte importante de los edificios que se encuentran en el Vaticano corresponden a un conjunto de museos que albergan una de las colecciones de arte más grande del mundo, especialmente de la Antigüedad. El Museo Pío-Clementino posee una colección de esculturas principalmente de la era clásica griega y romana, donde destacan obras como el Apoxiomeno de Lisipo y Laocoonte y sus hijos. El Museo Chiaramonti en el llamado Braccio Nuovo continúa en la línea anterior y tiene en su exhibición la famosa escultura de Augusto de Prima Porta. La Galería de los Mapas posee una increíble colección de mapas topográficos de Italia, realizados como gigantes frescos durante el siglo XV y la Pinacoteca posee una exhibición de obras realizadas por artistas como Leonardo da Vinci y Rafael, entre otros. También son de interés el Museo Gregoriano Etrusco, el Museo Gregoriano Egipcio, el Museo Gregoriano Profano y la Biblioteca Vaticana.

Pese al incontable número de obras de gran relevancia histórica que poseen los Museos, son dos las zonas que se llevan la atención de todos los visitantes. Las Estancias de Rafael son unas habitaciones del Palacio Apostólico decoradas con frescos del pintor renacentista Rafael y sus discípulos entre 1508 y 1524. Dentro de estos frescos se encuentra La escuela de Atenas, una de sus obras más reconocidas.

El punto cúlmine de la visita es la Capilla Sixtina. Se trata de una habitación totalmente cubierta por frescos que relatan diversos pasajes del Antiguo y el Nuevo Testamento, una galería de los Papas y otras figuras relacionadas. La bóveda de la Capilla es famosa por su imagen de la Creación, realizada por Miguel Ángel. Goethe mencionó que "Sin haber visto la Capilla Sixtina, uno no puede formarse una idea apreciable de lo que un hombre es capaz de lograr" y sus palabras no pueden ser menos ciertas. La Capilla es realmente sobrecogedora y probablemente el momento más memorable de toda la visita al Vaticano. Pese a ello, su visita puede no ser particularmente acogedora: en general está atestada de visitantes, lo que impide observar con calma todos los detalles que posee. Aunque se debe mantener completo silencio y no usar cámara, los turistas muchas veces no respetan estas restricciones, generándose un murmullo constante interrumpido por los reclamos de los guardias que intentan mantener el silencio requerido.

El ingreso al Vaticano se realiza por la entrada norte, siguiendo los muros que rodean al Estado. La entrada general cuesta € 16 y se puede ingresar de lunes a sábado entre 9:00 y 16:00 (vea detalle de días de cierre especiales). Los domingos está cerrado, exceptuando el último de cada mes cuando el acceso es gratuito. Sin embargo, la gran cantidad de asistentes esos días hace que la visita sea poco recomendable. Puede también reservar guías que le permitirán evitar las largas colas y acceder más rápidamente a las principales exhibiciones (como la Sixtina).

Otras actividades[editar]

Vista de los Jardines Vaticanos.

Si tiene tiempo para preparar su viaje con dedicación, puede acceder a algunas actividades adicionales. Una de ellas es visitar los Jardines Vaticanos, usualmente prohibidos para los turistas pero que se puede acceder como parte de un tour organizado por los Museos Vaticanos por unos € 37 (incluye una entrada a los Museos). Estos tours funcionan todos los días, a excepción de los miércoles y domingos.

Para los visitantes más fervientes, una opción interesante es asistir a una audiencia del Papa. Él usualmente saluda al público ubicado en la Plaza de San Pedro desde su habitación al mediodía de cada domingo (excepto en verano cuando lo hace desde Castel Gandolfo). Los miércoles, en tanto, realiza su audiencia pública: a las 10:30 cruza la Plaza saludando a los asistentes desde su papamóvil y luego los bendice desde un balcón (en invierno hace su audiencia en el auditorio del Aula Pablo VI). Para poder asistir a la audiencia de los miércoles puede conseguir un ticket en la oficina de la Guardia Suiza ubicada en la columnata norte de la plaza a partir del mediodía del martes anterior o contactándose con la Iglesia de Santa Susana, ubicada en la Via XX Settembre, cerca de la estación Reppublica del metro romano (más detalles aquí).

Comprar[editar]

La Oficina Postal Vaticana es el lugar preciso para uno de los recuerdos más clásicos del país más pequeño: sellos postales y monedas.
Buzón del Correo Vaticano fuera de la oficina postal de la Plaza de San Pedro.

La naturaleza del país más pequeño del mundo explica la ausencia de comercios tradicionales dentro del territorio vaticano y los pocos establecimientos existentes dependen directamente de las instituciones estatales, orientados principalmente a la venta de souvenirs. Existen algunas tiendas en anexos de la Basílica de San Pedro (en la cúpula, a la salida del recorrido y junto al Museo del Tesoro en la sacristía), que poseen ornamentos religiosos como crucifijos, medallas y rosarios, iconografía papal y otros elementos relacionados con el catolicismo. A la salida del recorrido por los Museos Vaticanos existe también una tienda que vende libros, réplicas y otros recuerdos relacionados con la exhibición y sus obras (especialmente de la Capilla Sixtina).

Uno de los recuerdos más clásicos del Vaticano corresponde a su servicio postal. La historia postal del Vaticano se remonta a la época de los Estados Pontificios y ha continuado hasta el día de hoy, aunque cada vez más dedicada al turismo y la filatelia. Las estampillas cuestan entre € 1 y € 3, dependiendo del destino y pueden ser compradas en la oficina de la Poste Vaticane, ubicada en la Plaza de San Pedro. Existen también varios buzones de color amarillo donde puede depositar su carta (y sacarse una clásica foto allí). En la misma oficina filatélica, se venden también otros recuerdos, destacando elementos numismáticos de gran interés para coleccionistas. El Vaticano emitió por años monedas de la lira vaticana (a la par con la italiana) con un evidente interés para coleccionista; dicha divisa fue reemplazada por el euro en 2002 y el Vaticano obtuvo el derecho de emitir su propia serie de monedas (al igual que los otros miembros de la Eurozona). Cada una de las 8 monedas vaticanas (que van desde un céntimo a los 2 euros) tiene una baja emisión de aprox. 6.000 por año de cada variante. En los últimos años, la de 50 céntimos se ha elevado por sobre el millón de unidades anuales, por lo que son las de más fácil acceso en la tienda (cada una cuesta € 3), donde también se venden colecciones completas, cuyo valor pueden superar los € 100 con facilidad. Puede ver los precios actualizados y la variedad de productos en la página de la Oficina Filatélica y Numismática.

Si busca souvenirs, no limite su búsqueda a las tiendas oficiales. En todas las calles romanas alrededor del Vaticano (y más allá incluso) encontrará tiendas que pueden ofrecer incluso una mayor variedad de productos a un menor precio. Existe también mucho comercio ambulante, donde encontrará productos aún más baratos pero considere que la calidad de los productos puede variar. El comercio de souvenirs es amplísimo y la capacidad de respuesta de los comerciantes es impresionante: a pocos días de la asunción del nuevo papa Francisco, las calles ya estaban llenas de recuerdos con su rostro.

Comer y beber[editar]

La estatua de San Pablo, frente a la Basílica.

El restaurante de los Museos Vaticanos es el único de todo el país, por lo que es totalmente aconsejable comer en la ciudad de Roma. En las cercanías al Vaticano puede encontrar tanto locales que venden desde bebidas y sándwiches, cafeterías y restaurantes de gran nivel. En la Viale Giulio Cesare (por donde se encuentra la estación Ottaviano) puede encontrar locales de comida rápida.

  • Da Vito e DinaVia Degli Scipioni 50, +39-06-3972 3293 Restorán de comida italiana, principalmente pastas y productos marinos.
  • Dal ToscanoVia Germanico 58, +39-06-3972 5717 Un tradicional ristorante de comida italiana, se aconseja reservar con anticipación.
  • Dolce ManieraVia Barletta 27, +39-06- Panadería con opciones de comida baratas, como paninis o trozos de pizzas
  • Makasar BistrotVia Plauto 3, hours= Tapas, prosciutto, quesos y vinos a pasos del Vaticano.
  • Old Bridge Gelateria5 Viale dei Bastioni di Michelangelo, url= Gelatería tradicional, un lugar ideal para descansar entre recorridos.
  • Osteria dell'AngeloVia Giovanni Bettolo 24, +39-06-3729 470 Entre €20 y €30 por persona. Una popular trattoria con pastas, parrilla y otros platos italianos.
  • Pizzeria AmalfiVia dei Gracchi 12, +39-06-3973 3165 €8 por pizza. Popular pizzería de barrio, precios moderados.
  • SiciliainboccaVia E. Faa di Bruno 26 (Estación Cipro), +39-06-3735 8400 Restorán de origen siciliano, especializado en pescados. El pez espada es uno de los favoritos del local junto al sorbete de limón.

Dormir[editar]

El Vaticano no tiene ningún hotel en todo su territorio abierto al público en general, por lo que debe buscar alojamiento en Roma. Algunas opciones cercanas al Vaticano se listan a continuación:

  • Filomena e Francesca B&BVia della Giuliana 72, +39-06-3751 3625, correo electrónico: Bed and breakfast en las cercanías de la Plaza San Pedro, tiene tres habitaciones, todas con baño privado y aire acondicionado.
  • Rome Best BBVia Sivori 14, +39-3493118872, correo electrónico: Un B&B inspirado en el mundo de los videojuegos y, en particular el mundo de 8 bits.
  • B&B Vatican HolidayVia Andrea Doria 36, +39-06-3973 6126, fax: +39-06-9670 8639
  • Hotel Sant'AnnaBorgo Pio 134, +39-06-6880 1602, fax: +39-06-6880 1602, correo electrónico: Hotel de 3 estrellas situado cerca de la Plaza de San Pedro.

Seguridad[editar]

Coches patrulla del Vaticano.

La seguridad es, en general buena, como en la ciudad fronteriza de Roma. Al ser un centro turístico de renombre, existen varios crímenes menores como hurto y carterismo. Como visitante, se debe tener el mismo cuidado con las pertenencias de uno que en cualquier otra aglomeración de personas.

El Cuerpo de Gendarmería de la Ciudad del Vaticano es la institución responsable de la seguridad y el orden público general en la Ciudad del Vaticano. Acorde a los Pactos de Letrán, Italia provee a la Ciudad del Vaticano diversos servicios relativos a la seguridad de ésta: aparte de la defensa militar (al ser un enclave), la República Italiana puede llevar a cabo los juicios cometidos en la Ciudad del Vaticano a petición de ésta y cuidar de los reclusos dentro de sus cárceles. La Guardia Suiza Pontificia, famosa por su rol ceremonial, no entrega servicios al Vaticano, sino a la Santa Sede y está dedicada exclusivamente a la protección del Sumo Pontífice.

Respecto a la salud, ésta es provista en su totalidad por el Estado italiano. En caso de necesitar asistencia médica, será enviado a un centro sanitario de la ciudad italiana de Roma.

Respetar[editar]

La Plaza de San Pedro y la Basílica de noche.

La Ciudad del Vaticano no es sólo un Estado confesional y teocrático; es además un lugar de peregrinación de millones de católicos que año tras año colman la Plaza de San Pedro para asistir a una beatificación o canonización, participar de un encuentro de jóvenes o simplemente conocer al Papa en una de sus audiencias. Por ello que debe tener en consideración que es fundamental el respeto por los símbolos religiosos católicos, no tanto por el lugar sino por la gente a su alrededor.

Aunque la Basílica de San Pedro suele estar abierta y permite el flujo libre de personas, en algunas ocasiones se realizan misas en las diversas capillas de su interior. No saque fotografías en dichas ocasiones, ingrese sólo si desea participar del acto litúrgico y mantenga en general el silencio. Tanto las grutas como la Capilla Sixtina tienen prohibido el uso de cámaras fotográficas, pero sólo en la segunda esto es exigido persistentemente. Los guardias están permanentemente haciendo callar a los asistentes, por lo que intentar tomar una fotografía le provocará únicamente un regaño, y una foto oscura y pixelada de baja calidad.

Al ser un lugar sagrado, es también importante seguir el código de vestimenta requerido: evite pantalones o vestidos cortos, al igual que camisetas sin mangas. Los guardias que se encuentran al ingreso de la Basílica de San Pedro pueden negarle el acceso, a pesar de ser un día caluroso. Se recomienda también quitarse sombreros al ingresar a la Basílica y otros lugares cerrados.

Referencias[editar]

  1. Según el cardenal Ennio Francia "Es suficiente apartarse en una pequeña capilla para sentirse solos en esta tierra bendecida por la sangre de Pedro y los primeros mártires cristianos",en Petrosillo, Orazio. Ciudad del Vaticano. Italia, Edizioni Musei Vaticani, 2007, ISBN 9788882716219

Enlaces externos[editar]

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