Corro - Korro (Álava)

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Korro-Corro[editar]

Korro-Corro es un pueblo del municipio de Valdegobía, situado al oeste de la provincia de Álava, las coordenadas de la sala de concejo son de latitud 42º 52´ 51,64”¨ y longitud 3º 10´ 11,98” con una altitud de 640 metros sobre el nivel del mar y una extensión de 9, 17 kilómetros cuadrados o 917 Ha 31 a y 26 ca con un perímetro de 13.844 m.

La distancia desde Vitoria-Gasteiz es de 49,6 kilómetros y 8,6 del ayuntamiento en Villanueva. Limitando a Sur, con Arroyo y San Millán (provincia de Burgos); al Este, con Pinedo y Basabe: al Norte con Acebedo y Valluerca y al Oeste, con Tobillas.

La carretera que el centro del pueblo con la CV-136, que después de unos 600 metros se une a la L-622 (A-2622), que podíamos llamar la general del valle. Éste es uno de los puntos peligrosos al tráfico, señalados en N.S., con la curva del molino, o todo el centro del pueblo.

Una línea de autobús, Vitoria-Bóveda nos une a la capital en servicio a demanda.

El rio Omecillo dibuja el valle con la zona de Karrias (1130 metros) hacia el norte y la cara al sur, con Peñalisa de 973 metros limitando al norte.

Historia[editar]

La historia de Valdegobia es una parte importante  de la de España en su época medieval, por todo ello, ha sido objeto de estudio por muchos historiadores nacionales y también, entre ellos, varios oriundos del valle, como son el padre Eleuterio, sobretodo y desde un punto de vista religioso, Saturnino Ruiz de Loizaga y un corrino, Nicanor Calle San Martin, que con su tesis “Vallis posita, ayer, Valpuesta hoy” consiguió el Doctorado cum Laude, en la Universidad Complutense de Madrid en 1991.

Son tres la ideas que se manifiestan en dicho trabajo, una, que señala a los Cartularios de Valpuesta como las primeras escrituras escritas en castellano (mientras no se demuestre lo contrario es la primera vez que esa tesis se pone de manifiesto); otra, que identifica al euskera como el ibero de la última época y una tercera, que nombra al País Vasco o Euskadi como madre de la España actual (a pesar de los asturianos), y no entiende como ahora políticamente se intenta renegar de este hecho.

Si la primera idea es asumible y actualmente, así lo confirman, políticos e intelectuales, las otras dos  políticamente incorrectas, ya que es como decir, que el euskera es geográficamente en su nacimiento, español, y el castellano, vasco. Inasumible por españolistas o vasquistas. La tesis se publicó por el Departamento de publicaciones de la Universidad Complutense, pero dudo, que ninguna institución, siempre comandadas por políticos, lo publique.

Para saber sobre la historia de Valdegobia, se puede leer esta tesis en la web de la Universidad, y también, los muchos libros del Sr. Saturnino Ruiz de Loizaga, publicados por la D.F.A, y el libro del padre Eleuterio sobre  la Virgen de Angosto e historia de Valdegobia.

Si nos queremos centrar en la historia de nuestro pueblo, es necesario, saber de la de Valdegobia, pero, podemos empezar en la vuelta al valle, de su población, que alrededor del 730 (siglo VIII) huyo hacia Asturias por el empuje de los moros y volvió hacia 760, que es cuando comienza esa historia “interesante” del valle.

     Aunque podríamos consultar el resultado de las excavaciones llevadas a cabo, en las mal llamadas cuevas de los moros, ya que siempre hasta que esta moda de llamar a las cosas “de los moros” llego a Korro. Es la ermita de San Juan, siempre lo fue y todavía el nombre de la zona nos lo recuerda, Valdesanjuan. El resultado de las excavaciones está en el número 17 de los libros que editan la D.F.A. de Estudios de Arqueología Alavesa. Aunque tampoco nos adelantará muchos años al medievo, a pesar de que se tiene constancia de poblaciones en el valle, desde las edades prehistóricas.

En aquellos años (medievo), Korro no era un pueblo como le conocemos actualmente, si no que en sus 7 kilómetros cuadrados teníamos varios monasterios religiosos (¿4 o 5? ¿monacatos cenobíticos, monasterios pactuales?, que no significaba que todos fueran frailes o monjas, o que fueran tan religiosos, podrían ser familias agrupadas en estos lugares, con el noble propósito de tener ventajas económicas, o seguramente y es lo más razonable, porque eran tiempos durísimos y la única forma de sobrevivir era comunalmente, una familia podía sucumbir sola sin la ayuda del grupo.

Esta manía de no querer pagar impuestos, se manifiesta con las pecheras a pagar a Burgos y la rebeldía del valle a pagar, o cuando más tarde, algún corrino tuvo problemas con la justicia, por una hidalguía comprada y no conseguida en el campo de batalla, para no pagar los dichosos impuestos. Por cierto, los problemas los tuvieron en Korro, Pinedo, Acebedo, Basabe, Quintanilla y Valluerca en este mismo sentido y fechas.

Por ser diferente, podría haber hasta algún núcleo urbano más, como podrían ser Villamanca, tal vez más que el Korro actual, estuviera en Tobillas  (zona al norte de la Ladradilla) y Pando, hacia Basabe(Pando podía estar cerca del pico de Acebedo). Esto último es simple conjetura, ya que tal vez, Pando estuviera en Bellojin.

Los monasterios en la zona del actual Korro, serían, Santa Olalla (Eulalia), San Vitores (situado más hacia Karrias y hacia Tobillas que el actual, que en la situación actual), a la entrada de los corrales de la peña), San Valentín (campo o campa de San Valentín), San Juan (cuevas de los Moros), San Julián (que no me atrevo a situar, ya que hay dos puntos muy divergentes en la posible situación), San Clemente de Villamanca (Villamanca- Tobillas-Korro, zona de la Ladradilla), también se nombran otros santos posibles en Korro, ya que Saturnino Ruiz de Loizaga, señala varias ermitas de San Millám, y una de ellas la sitúa en Korro.

Por tener en Korro, tuvimos hasta alguna batalla con los árabes (Korro-Tobillas) que se ganó, aunque las razzias de las huestes de Almanzor nos tuvo en vilo, 40 años, un castillo o fortaleza, para dar aviso, seguro estaba en el alto de Ribota (todavía hoy se pueden apreciar restos y trozos de cerámica) o donde la toponimia nos lo sitúa y hasta una Santa Maria de Govia. No se sabe la situación, que se supone cerca de la peña y hacia o en Tobillas. Algunos la sitúan, cerca de San Vitores el viejo.

Creo que debemos cerrar este tema, ya que si hay interés sobre este tema, hay muchos libros editados, de las tres personas señaladas arriba, y de otros muchos historiadores, pero no debemos olvidar a San Vitores, cuyo primer libro escrito sobre su vida y vuelto a reeditar es de Andrés Gutiérrez de Cerezo en 1487.

Señalar como curiosidad que en Korro se le representa con la cabeza encima de los hombros, cuando en muchos lugares es con la cabeza en la mano, porque le decapitaron por negarse a renegar del cristianismo, y la leyenda supone que camino unos kilómetros con la cabeza en la mano. Nació de familia noble en Cerezo del Rio Tirón y estuvo de asceta por los montes de Oña.

Y tampoco, olvidar que el escudo de Corro, siempre tiene la cruz de la Victoria (como Asturias), aunque haya dos o tres versiones, y con dos leyendas, “Adelante los de Corro por más valer” (referida a una de las batallas en Covadonga) (cerca de Covadonga había un pueblo llamado Corro) o “Angelus Pelaio et suis vistoriam”. El escudo de San Miguel en la iglesia tiene este escudo. Por cierto, en el valle, hubo algún monasterio o iglesia dedicada a San Pelayo.

El escudo de Korro-Corro en la sala de concejo, no tiene nada que ver con lo señalado aquí y tampoco se conoce la razón de este escudo, supuestamente, oficial.

Con estos apuntes se quiere dejar nota de que el hecho de que esta parte de Valdegobia, lo que algunos llamaron Gobea, Gobia o Govia tiene algunos puntos diferentes en el desarrollo de la historia con el resto del valle y de los cuales, no se ha hecho ningún estudio, pero su orografía, sus problemas con el pago de los impuestos a Burgos (pecheras), problemas judiciales y el propio dibujo en el mapa, que no deja de ser un pegote añadido a Alava o Euskadi, y las reclamaciones en el pasado por parte de Burgos como parte de la provincia y la negación de sus habitantes, necesitaría de un estudio específico de su historia.

Puntos con cierto interés en Korro, desde el punto de vista histórico o económico.

En la zona de la peña o Karrias, o dicho de otra forma, si dividimos el pueblo en dos y la división es la carretera, desde ésta  hacia la peña, tenemos restos de la ermita de San Vitores, el viejo; resto de dos corrales, uno hacia San Millán y otro al lado de dicha ermita; y restos de un cargadero de cantera. Desde luego la ermita actual de dicho santo, restos de una tejera, posiblemente un calero (las piedras calcáreas o calizas que se sacaban en la cantera de arriba, se utilizaban para obtener cal), recuerdos de una minicentral eléctrica y molino.

Por el otro lado, tendremos restos de dos tejeras, zona de Ribota donde hoy en día se pueden encontrar restos de cerámica y que todo indica que hubo una defensa o

u edifício , cuevas artificiales eremíticas en San Juan (repito mal llamadas de los Moros, fechada la tumba de fuera por carbono 14 en el año 620, con

posible de más o menos 90 años), tumbas antropomórficas en Santa Olalla, rastros de canteras para obtener piedra para la construcción de marcos de puertas, ventanas, esquineras, etcétera en las paules debajo de Rubalcabao, molino, potro, juego de bolos (recién restaurados) y la Iglesia de San Miguel. De esta iglesia ya consta que en 1204 estaba en marcha y tiene muchas obras añadidas, por ejemplo en 1609, 1611 y la sacristía y torre del siglo XVIII.

En enero de 2016, los arqueólogos que estudian el suelo de la iglesia, han encontrado la otra pared de la antigua iglesia prerrománica, sobre la que se ha construido la actual, que con la pared norte donde se aprecian los canecillos de la anterior, formaban todo el perímetro. También se han encontrado restos de esqueletos, tumbas antropomórficas escavadas. Parece que algún resto se investigará con C-14, para determinar la época, pero en principio, parece ser que son del medievo, donde existía la costumbre de enterrar a las personas dentro de las iglesias, tanto curas como resto de vecinos. Posiblemente esta antigua y primera iglesia date de los 800, aunque en el informe de los arqueólogos al Obispado, se determine con más datos esta “conjetura”.

De todos estos puntos se podía dar amplia información, pero es mejor, obviarlo, ya que se han dado hechos delictivos en cuanto al patrimonio cultural, como son abrir tumbas en Santa Olalla sin permiso, intento de robo en San Miguel y algún hecho más.

Si vamos a comentar algunos puntos, para saber el alto grado de iniciativa y valor de aquellos nuestros abuelos, como son la minicentral eléctrica, cuando la Junta Administrativa de Corro pide autorización para reconvertir el molino de Fidel Perea en una pequeña central eléctrica. El permiso fue concedido el 5 de mayo de 1926. Se colocó una turbina Francis cuya potencia en el eje era de 5 HP y una dinamo de 2,9 KW, a 220 voltios, 14 amperes y 1000 revoluciones. El ingeniero fue Enrique Poza de Bilbao. En 1942, pasó a Electra Valdegobía el suministro del pueblo y la minicentral dejo de funcionar.

En cuanto a las tejeras y sus tejas, éstas se vendían por otros pueblos, Miranda y Orduña, siendo este último viaje, que se hacía con carros de bueyes un viaje peligroso, por el paso por el puerto de Orduña, camino antiguo.

Oficialmente, en Normas Subsidiarias, aparecen como bienes patrimoniales, con cierto valor, la Iglesia de San Miguel, como patrimonio industrial, el molino de Solapeña y el del pueblo, y con presunción arqueológica, las Cuevas de Los Moros (repito, mal nombradas, ya que es la Ermita de San Juan). Tal vez habría que sumar en primer término a la ermita de San Vitores, en el segundo apartado, sumar el potro, y en tercero, las tumbas de Santa Olalla. Para  los corrinos, sumariamos todo lo señalado anteriormente.

Korro - Corro en la actualidad[editar]

En las últimas décadas el pueblo ha pasado de tener una población completamente autóctona, esto es, nacidos y viviendo en el pueblo, de la agricultura y ganadería, a estar formada por personas autóctonas, moradores de fin de semanas y vacaciones, o personas venidas a residir en el pueblo, que viven de servicios o industrias ajenas a la agricultura o ganadería. Siendo en total, poco más de una treintena y rebasando el centenar en los meses de verano.