Andorra (Teruel)

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Vista parcial de Andorra y sus alrededores.

Andorra es una villa española situada en la comunidad autónoma de Aragón, provincia de Teruel, comarca de Andorra-Sierra de Arcos. Localidad esencialmente dedicada a la minería del carbón durante el siglo XX, dispone de algunos lugares y fechas de interés turístico.

Historia[editar]

Aunque hay evidencias de diversos poblados íbéros en época prerromana, parece que el actual núcleo poblacional nació en el siglo XII como mero barrio pastoril de la localidad musulmana de Albalate. Cuando esta fue conquistada en 1149 por Ramón Berenguer, príncipe de Aragón, Andorra siguió el mismo destino, siendo adjudicada al Obispado de Zaragoza. En el siglo XIII, el rey Jaime I le concedió el título de «Muy Noble» como reconocimiento a la colaboración de los andorranos en la conquista de Valencia.

El 20 de marzo de 1613, el arzobispo de Zaragoza Pedro Manrique aceptó la autonomía de la villa, que fue confirmada por el rey Felipe III. Al año siguiente fueron aprobadas sus Ordenanzas, que se mantuvieron en vigor hasta principios del siglo XX. El señorío del arzobispado terminó con la Desamortización de Mendizábal, en 1836.

Al comienzo de la última guerra civil la villa quedó situada en zona republicana, y fue escenario de uno de los diversos experimentos colectivizadores desarrollados por anarquistas y comunistas antiestalinistas durante el conflicto. Los productos agrícolas eran acumulados en la iglesia parroquial —convertida en almacén— para su posterior reparto a cambio de vales. Andorra fue tomada por el bando sublevado el 13 de marzo de 1938.

Tras el final de la contienda, el desarrollo de la población estuvo impulsado por la Empresa Nacional Calvo Sotelo, dedicada a la explotación de la minería del carbón y luego integrada en Endesa. Fue la misma empresa la que construyó el barrio de la estación a mediados de la década de 1940. Posteriormente construyó dos barrios más, uno de ellos conocido como «el poblado», de forma que cambió la fisonomía del núcleo urbano. En 1979 se construyó la Central térmica, que proporcionó nuevos puestos de trabajo e hizo crecer más la villa. De esta manera la población de la villa pasó de unos tres mil habitantes en 1940 a más de ocho mil a finales de siglo.

Sin embargo, el declive de la minería ha provocado una clara disminución demográfica, habiendo bajado la población de los ocho mil habitantes ya en el siglo XXI. El previsto cierre de la central térmica acentuará esa tendencia en el futuro.

Arquitectura[editar]

Ermita de la Virgen del Pilar[editar]

Interior de la ermita gótica dedicada a la Virgen del Pilar.

La Ermita del Pilar es quizá el edificio más interesante desde el punto de vista histórico-artístico. Indica el núcleo original de la villa, ya que a su alrededor se construyeron las primeras casas. Fue la primera iglesia parroquial del lugar hasta la construcción en el siglo XVI de la Iglesia de la Natividad de Nuestra Señora. Su origen está en el siglo XII, en un antiguo templo de estilo románico que no se conserva y su primera advocación fue a Santa María Magdalena. El edificio actual se encuadra en el gótico levantino a consecuencia de las reformas y ampliaciones efectuadas entre los siglos XIV y XVI. El patrocinio por la Virgen del Pilar, ya vigente a principios del siglo XVII, se explica por la pertenencia de la villa al obispado de Zaragoza durante mucho tiempo.

Es un edificio de una sola nave. Su exterior es extremadamente sobrio, contando como únicos adornos con unos arquillos ciegos en la arquivolta de la entrada. La cornisa cuenta con canecillos sin decoración. En el interior, hay dos capillas laterales en el lado de la Epístola que están comunicadas entre sí y actúan como si fueran una pequeña nave lateral. En el lado opuesto hay altares entre los contrafuertes que se sitúan sobre un banco corrido. Sobre la puerta de entrada hay un coro iluminado por un óculo. La decoración es escasa, y está integrada por las ménsulas de las que arrancan las nervaduras, decoradas con motivos vegetales, y las claves que muestran los escudos de los diferentes obispos que atendieron las distintas fases de la construcción. La excepción es la clave del tercer tramo, decorada por un tema geométrico enmarcado por ondulaciones. A los pies hay otra pequeña capilla. El edificio está declarado Bien de Interés Cultural desde 2002 y fue restaurado entre 2005 y 2010.

Iglesia de la Natividad de Nuestra Señora[editar]

También declarada Bien de Interés Cultural en 1983 y restaurada a continuación, es un templo de mayor ambición que el precedente. A finales del siglo XVI, el papa Sixto V concedió licencia de traslado y construcción de un nuevo templo parroquial que sustituiría a la Iglesia del Pilar, hoy ermita. Los trabajos de construcción se desarrollaron entre 1597 y 1609. El primer arquitecto fue Juan Rigor, quien abandonó la empresa a raíz de discrepancias con el concejo que derivaron en un pleito. Fue sustituido por otro arquitecto cuyo nombre se desconoce, pero cuya existencia se infiere de los distintos tipos de construcción que muestra el edificio. La primera fase es de estilo renacentista, mientras que la segunda está más vinculada a la tradición local inspirada todavía en el mudéjar.

Parece que Rigor utilizó como modelo la Iglesia de la Inmaculada de Santa Eulalia del Campo, obra del arquitecto francés Pierre Vedel. Al igual que ella, la de la Natividad es de una sola nave con capillas entre los contrafuertes, tiene cabecera poligonal que es plana al exterior gracias a la existencia de dos salas laterales, y cuenta con un coro a los pies. El interior es recorrido por una moldura de yeso a modo de entablamento y que lo divide en dos niveles, separando el muro de las bóvedas. Los vanos permiten una iluminación homogénea y, a diferencia de otros templos, no cuenta con láminas de alabastro, sino con vidrieras de vivos colores. La nave y las capillas están cubiertas por bóvedas de medio cañón reforzadas con arcos fajones de medio punto terminados por unas medias columnas adosadas al muro apoyadas sobre salientes de piedra.

La iglesia de la Natividad.

La torre muestra la doble autoría del templo. Un primer cuerpo está construido en piedra sillar, teniendo un primer tramo de planta cuadrada y un segundo de planta octogonal con torretas entre pilastras en los ángulos. Sin embargo, el segundo cuerpo, también de planta octogonal, está construido en ladrillo, material típico del mudéjar. Tiene un aspecto más ligero que el cuerpo inferior debido a la presencia de arcos abocinados —algunos con óculos abiertos— en cada lado. En este cuerpo se encuentra el reloj y, bajo él, el escudo de Andorra esculpido en piedra. La torre es de construcción más tardía que el resto del edificio, pues se terminó hacia 1660 ó 1661.

La portada principal es renacentista, con destellos del estilo herreriano. Está dividida en tres cuerpos, aunque se han perdido muchos de sus elementos escultóricos. En el cuerpo inferior —de orden dórico— se encuentra la puerta de ingreso flanqueada por dos ornacinas hoy vacías que debieron albergar sendas imágenes de San Pedro y San Pablo que se retiraron debido a su deterioro. Sobre un arquitrabe hay dos frontones que muestran altorrelieves de Adán y Eva también muy erosionados. El segundo cuerpo es de orden jónico y tiene tres frontones, y cuenta con ornacinas vacías que es posible albergaran imágenes de la Virgen y de San Juan. El tercer cuerpo usa el orden corintio y es el mejor conservado. Muestra un Cristo crucificado acompañado de dos ángeles bajo un arco de medio punto.

La ornamentación del interior se vio marcada por el segundo maestro que intervino en la construcción de la iglesia. Este anónimo artista introdujo el estilo mudéjar decorando las bóvedas con motivos geométricos policromados en tonos verdes, azules y ocres. El mismo tipo de decoración existe en la bóveda de lunetos sobre la que se levanta el coro. Este, por su parte, cuenta con una barandilla con formas estrelladas entrelazadas que son también típicas del mudéjar. La imagen del Cordero místico —símbolo que domina el escudo de Andorra— aparece como adorno en toda la zona del coro.

La decoración interior se perdió casi por completo debido a la profanación realizada durante la Guerra Civil del siglo XX. Sabemos por el Archivo municipal que hubo un retablo mayor porque se conserva el documento del siglo XVIII por el que se acuerda su ejecución. También sabemos que una de las capillas de la nave del Evangelio contaba con un retablo dedicado a San Antonio de Padua. También consta documentalmente que existió un cancel que separaba el altar mayor del resto del interior del templo. Sabemos que se encargó su realización en madera de pino en 1780 al maestro Leonardo Grangé, quien aceptó la obra dos años más tarde. Todos estos elementos fueron destruidos en 1936. Tras la guerra, se construyó un nuevo retablo mayor de estilo neorrenacentista de escaso valor artístico, que fue retirado durante la restauración realizada en la década de 1970. De esta forma, las paredes interiores lucen absolutamente desnudas en la actualidad.

Se conservan la barandilla de entrelazos del coro y la pila bautismal. La decoración se completó en la década de 1970, principalmente con una serie de tallas de nueva creación procedentes del zaragozano taller de los Hermanos Albareda. En el lado de la epístola y partiendo del muro de los pies, encontramos una imagen de Santiago Apóstol, otra de Virgen del Pilar y otra de San Macario, patrón de la villa. En el lado del evangelio encontramos la imagen del Cristo crucificado de los tambores, que se exhibe en procesión durante la Semana Santa; otras dos de Santa Barbara y San Isidro y una de San José. En la última capilla se exhibe un lienzo de la Natividad de la Virgen datado en el siglo XVIII y que se supone que formaba parte del retablo mayor original, siendo probablemente el centro del mismo.

Aunque no están expuestos al público, hay tres piezas de orfebrería reseñables por su calidad y antigüedad: una custodia de plata sobredorada mediados del siglo XVI realizada por Gerónimo de la Mata y donada al templo por el arzobispo de Zaragoza Hernando de Aragón, una cruz procesional también de plata sobredorada de la misma época y autor y un cáliz de plata decorado con esmaltes del siglo XIX o principios del XX de gran calidad artística.

Museos[editar]

Parque arqueológico de «El Cabo»[editar]

En el monte de San Macario, que domina la villa, está situado el Parque arqueológico de «El Cabo». Se trata de una instalación divulgativa resultado del traslado de los restos arqueológicos de un antiguo poblado íbero hallado en otro emplazamiento situado a unos dos kilómetros de la villa de Andorra. El hallazgo se encontraba en una zona que iba a ser transformada por una explotación minera a cielo abierto. Antes de su destrucción, se procedió al estudio, catalogación y traslado de los restos. Los más importantes fueron llevados a museos; los restantes sirvieron para realizar esta reconstrucción a tamaño natural del poblado del siglo V a.C. gracias al acuerdo alcanzado entre el Ayuntamiento de Andorra y la empresa Endesa con la autorización de la Dirección General de Patrimonio del Gobierno de Aragón.

El parque arqueológico fue levantado a partir del año 2000, y reconstruye con la mayor fidelidad posible un poblado fortificado, con una sola calle y cincuenta pequeñas viviendas situados a ambos lados de dicha vía. La superficie media de las viviendas apenas supera los veinticinco metros cuadrados. El poblado original estaba levantado en una zona en cuesta, y así se ha instalado en su emplazamiento actual. La muralla existente en la zona sur está complementada por sendos torreones en los extremos. En la parte más elevada se encuentran situados los dos edificios más amplios; uno que probablemente era la vivienda de la familia principal y otro que podría ser un almacén u otro tipo de instalación pública. El parque es una reconstrucción única en España que permite contemplar a escala real cómo era un poblado íbero de esa época. Está pendiente de construcción un centro de interpretación anexo que permitirá ofrecer mayor información a los visitantes.

Museo minero[editar]

Castillete de MWINAS.

El Museo o Parque Tecnológico Minero MWINAS ofrece una visión del trabajo de la minería del carbón, actividad que fue básica en Andorra durante mucho tiempo. En un espacio cedido por la empresa ENDESA se ofrece al visitante una amplia visión del mundo de la minería. Un gran castillete metálico de 44 metros de altura domina la instalación e invita al curioso a subir para contemplar una excelente vista del entorno. A su alrededor, hay una exposición al aire libre de maquinaria pesada relacionada con el sector, de gran interés sobre todo para los interesados en la materia. Un antiguo almacén acoge una exposición de maquinaria más pequeña, utillaje y accesorios. Se reproducen espacios como la enfermería o el economato, permitiendo así un acercamiento a la vida del minero. Fotografías, maquetas y planos complementan la muestra. Otra sala acoge un simulador que se utilizó en la central térmica de Andorra.

Para concertar una visita al Museo hay que llamar previamente a la oficina comarcal de turismo.

Fiestas[editar]

San Macario[editar]

El patrono de Andorra es San Macario, que tiene dedicada una ermita que domina la villa desde el altozano contiguo. Las fiestas en su honor se celebran entre el 7 y el 11 de septiembre. Las celebraciones populares, como es costumbre en la España rural, incluyen ceremonias religiosas, reuniones gastronómicas, festivales taurinos, concursos diversos, verbenas, espectáculos infantiles, fuegos artificales y otros eventos que se suceden a lo largo de cinco días.

Semana Santa[editar]

El tambor es elemento central de la Semana Santa.

A pesar de las fiestas patronales, la fiesta principal de Andorra es la Semana Santa. Los orígenes de la festividad de Semana Santa en Andorra se hunden en la Edad Media. Las primeras cofradías surgen a mediados del siglo XVII y es muy posible que organizaran ya procesiones, aunque las primeras fuentes que mencionan estas son de 1705. Hacia 1780 comienza la Semana Santa a adoptar un formato que se consolida en el siglo XIX y pervive hasta el estallido de la Guerra Civil. El conflicto bélico supuso un duro golpe para las tradiciones, ya que la mayor parte de las imágenes fueron quemadas. Tras la implantación del nuevo Estado franquista, la fiesta volvió a ser celebrada con normalidad y se introdujo un cambio trascendental: el sacerdote D. Vicente Aguilar introdujo en la villa la costumbre de tocar el tambor durante las celebraciones, una práctica que se ha venido extendiendo desde entonces. Precisamente por esta particularidad propia del Bajo Aragón la celebración andorrana se inscribe dentro de la Ruta del tambor y del bombo junto con otras ocho poblaciones. Una ruta que fue declarada Fiesta de Interés Turístico Internacional en 2014.

Los actos se extienden desde el Sábado de Pasión hasta el Domingo de Pascua. El momento central es la Rompida de la hora, en el tránsito del Jueves al Viernes Santo. En ese momento, el sonido ensordecedor de cientos de bombos y tambores rompe el silencio imperante para conmemorar el fallecimiento de Jesús imitando el estruendo que los evangelios dicen que estalló a su muerte. La rompida va precedida de la procesión del Silencio —con recorrido circular que nace y termina en la iglesia parroquial— y seguida de la de las Antorchas, que sube hasta la Ermita de San Macario. Otras procesiones relevantes son la de la Burrica, el Domingo de Ramos; la del Encuentro, el Martes Santo; la del Santo Entierro, el Viernes Santo; la de la Soledad, el Sábado Santo; y la de Jesús Resucitado el Domingo de Resurrección. Además, a lo largo de la semana se celebran dos actos relacionados con los instrumentos de percusión típicos de la festividad: la Exaltación local de tambores y bombos y la Concentración de tambores y bombos.

Lakuerter[editar]

Las reconstrucciones históricas incluyen combates de gladiadores.

A las fiestas tradicionales se unió en 2009 un nuevo evento: la Lakuerter íbera. Se trata de una fiesta de recreación histórica que se celebra en el mes de noviembre y que está basada en el pasado íbero de la zona. Numerosos habitantes de la villa se visten con ropajes que imitan las vestimentas de los antiguos íberos, dividiéndose en «clanes» que actúan al modo de peñas recreativas. Estas agrupaciones celebran sus eventos gastronómicos y lúdicos, a veces reservados para los miembros, otras veces abiertos a todo el mundo. Además, se celebran desfiles, simulaciones de combates y otras actividades conjuntas que resultan muy vistosas para los visitantes. Naturalmente, en torno a la fiesta se organiza un mercado que favorece a los artesanos y empresas agroalimentarias de la zona y los alrededores. La expresión «Lakuerter» se tomó de una pieza de cerámica encontrada en el yacimiento ibérico de El Castelillo, en el término municipal del vecino municipio de Alloza.

La idea original de la feria partió de los empresarios de la villa. Inicialmente se pensó en organizar una feria medieval semejante a otras ya existentes en Aragón. Sin embargo, se pensó que el ambiente íbero podía resultar más original. El tema estaba justificado por la existencia de yacimientos íberos en la comarca. En la propia villa de Andorra se encuentra el poblado de El Cabo, que fue trasladado desde su emplazamiento original. En la primera edición fueron pocas las personas que se disfrazaron, pero en el segundo año ya existían seis clanes. A pesar de lo reciente de la fiesta, ha calado en la población hasta el punto de crecer de año en año el número de clanes participantes y de actividades de todo tipo. En 2017 se incorporó a la Asociación Española de Fiestas y Recreaciones Históricas junto a otras catorce fiestas de recreación histórica y en 2018 fue declarada Fiesta de Interés Turístico de Aragón por el gobierno regional. Se trata de un evento curioso, diferenciado de las ferias de ambientación medieval y que merece una visita.

Comer y dormir[editar]

Restaurantes[editar]

Hay varios lugares en los que se puede comer bien en Andorra por un precio razonable. El restaurante La Ánfora, en la calle de José Iranzo, junto a la plaza de toros, puede ser una excelente opción. Ofrece un menú muy razonable y variado, cuyo precio se incrementa ligeramente los festivos y sus vísperas. Incluye un horno en el que se preparan pizzas y otros platos a la vista de los comensales. No muy lejos de este, en la calle de Belmonte y al lado del Instituto de Enseñanza Secundaria, el restaurante Media Luna ofrece un servicio algo más económico con una calidad aceptable. Bajando un poco junto a la plaza, al final de la Avenida Deportiva, el restaurante El Fogón también ofrece un excelente servicio.

Enlaces externos[editar]