Cueva de los Ángeles (Villamalea)

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La Cueva de los Ángeles es un paraje natural perteneciente al municipio de Villamalea en la provincia de Albacete, Castilla-La Mancha.

Llegar[editar]

La Cueva de los Ángeles se ubica a unos 7 kilómetros al noroeste de la localidad. Para llegar allí podemos usar el sendero de pequeño recorrido circular PR-AB 40 (sendero homologado por la Federación de Castilla la Mancha de Montañismo año 2009).

Se trata de un sendero que se inicia a unos kilómetros dela población de Villamalea, siguiendo el camino asfaltado que sale junto a la entrada a Villamalea de la CM 3201, enfrente de la gasolinera, con dirección a la ermita de San Antón. El sendero, que es circular, de baja dificultad, diseñado para caminar y con una duración de unas tres horas, en las que se recorrerán aproximadamente casi 13 kilómetros, de los que 5’4 serán por senda y 7’4 por camino.

Para realizar la ruta se puede consultar el mapa topográfico 1:25.000- 718-IV.

Comenzamos el recorrido en la conocida como fuente de abajo, que se encuentra al lado de la Ermita de San Antón. En esta zona recreativa aparcaremos los vehículos.

Durante el siguiente tramo de la ruta discurriremos por una zona serpenteante con olivos a nuestro alrededor, y la rambla de San Antón a la izquierda, mientras que tendremos a la derecha la rambla del Moñuzo. El camino irá en descenso entre grandes ejemplares de pinos piñoneros para llegar a cruzar la rambla de San Antón que a partir de ese momento quedará a nuestra derecha. Nos encontraremos con una pequeña que llega a Los Cárceles, la cruzaremos y podremos ver la Casa Huerta del Marqués y el conocido como embalse. En esta zona pueden contemplarse también ejemplares de quejigo (roble carrasqueño, roble valenciano, árbol semejante a la encina, aunque de follaje caduco y menos denso) Estamos pasando en estos momentos por lo que constituye parte de la “Colada del Camino de las Cabañas”, por lo que por esta zona transitaba antiguamente una gran cantidad de ganado.

Pocos metros más adelante llegamos a la Cueva de Los Ángeles, la cual tiene un acceso de cierta dificultad.

Dejamos el paraje y nos acercamos a los Benitillos, pequeña aldea de 5 ó 6 originales casas. Siguiendo el camino llegamos la partida conocida como el Molinico, donde pueden observarse los restos de dos molinos hidráulicos harineros. En ellos, antiguamente, ayudados por una pequeña presa y las canalizaciones pertinentes, se eleva el agua hasta lo alto de una ladera, y aprovechando el desnivel, la caída del agua hacia mover las dos piedras que molían el grano y lo convertían en harina. Los molinos están en la llamada Rambla del Agua que se ubica en la reserva natural de las Hoces del Cabriel y donde pueden observarse una gran diversidad botánica, así como pequeños tollos. Ascendemos por la rambla cruzarla y continuar por una senda de gran empinada que nos llevará hasta el Huerto Urraco, vivero forestal de especies ibéricas, con gran variedad de plantas y animales.

Comenzamos a subir y salir del valle cruzando de nuevo el camino asfaltado lo cual nos llevará a una zona en la que pueden apreciarse signos de un antiguo camino romano, ya que existen lo que se conoce como las carriladas, huellas en la roca hechas por el continuo paso de las ruedas de los carros de un posible poblado tardo romano el cual debía tener un asentamiento por esta zona. Además son también signo de que esta zona desde hace antiguo ha constituido un lugar de paso y comunicación entre Castilla, Levante y Andalucía.

Tomamos el camino principal y a los pocos metros llegamos a un túnel, uno de los muchos que se construyeron para la instalación de las vías de la línea férrea inacabada que debía unir Utiel con Baeza y que dejaron el paisaje de la zona lleno de muestras de ingeniería (taludes, túneles, puentes, acueductos, casas para obreros, edificios para materiales ferroviarios de mantenimiento…) que nunca fueron utilizadas para su fin, reconvirtiéndose algunas de ellas en plantaciones de champiñón.

Una vez lleguemos a una columna eléctrica abandonamos el camino cruzando la rambla del Moñuzo lo cual nos permite llegar a la fuente de abajo, en la Ermita de San Antón, justo el mismo punto desde donde iniciamos la ruta.

Frente donde estamos y a la izquierda puede verse “La Ceja”, la terminación de la meseta y comienzo del valle del Cabriel. Además es la divisoria de aguas entre las cuencas del Júcar y el Cabriel.

Consejos[editar]

Para la realización de este recorrido se aconseja llevar ropa y calzados cómodos e impermeables. Es aconsejable no apartarse del sendero, ni tomar atajos. También se recomienda protegerse del sol con gorras y protectores solares (si el tipo de piel lo requiere). No se deje estropear ni la vegetación ni el recorrido del sendero. Se evitará dejar restos ni estropear la naturaleza de la zona por la que discurre el sendero. Hay que llevar comida y bebida para el recorrido, tratando de utilizarlas en los momentos de parada habilitados para ello, evitando comer y beber mientras está en proceso la marcha. La ruta debe realizarse acompañado, y si no es así es recomendable llevar móvil, pese a que hay tramos en los que es difícil tener cobertura. No se debe encender fuego.

Qué ver[editar]

Durante el recorrido se podrá disfrutar de una variada flora, característica de zonas con clima mucho más suave: brezo, madroños, lentisco, coronilla de fraile, espliego, romero, matarrubia, quejigos, cornicabra, durillo… También es posible encontrar diversa fauna.