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Conjunto religioso-militar de Samitier

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La iglesia vista desde la torre

Se conoce como conjunto religioso-militar de Samitier a la suma de una serie de edificios de estilo románico constituida por la Iglesia de San Emeterio y San Celedonio, la torre conocida como Castillo de Samitier y una torre de vigilancia próxima. Además de su interés histórico y artístico, permite contemplar unas extraordinarias vistas de los alrededores debido a su singular emplazamiento. Está catalogado como Bien de Interés Cultural.

Acceso y emplazamiento

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El pueblo de Samitier forma parte del término municipal de La Fueva, situado en la tradicional comarca de Sobrarbe, en la región española de Aragón. Está situado junto al embalse de Mediano y se llega a él recorriendo la carretera A-138, entre las localidades de Barbastro y Aínsa. Junto a la iglesia parroquial nace una pista que conduce al emplazamiento. Es recomendable subirla caminando. Es una ascensión suave que puede llevar entre treinta y cuarenta y cinco minutos. También se puede recorrer parte del trayecto en un vehículo todoterreno.

Hacia la mitad del camino encontramos la ermita gótica de Santa Waldesca. Se puede realizar una visita que permitirá un descanso. Destaca el decorado espacio de la bóveda de crucería, cuyas estrellas pintadas todavía se aprecian. También se pueden contemplar las vistas desde el lugar. Allí, quien viaja en automóvil debe realizar un difícil giro hacia la izquierda. Cuando se llega a una explanada situada bajo el conjunto es aconsejable aparcar y continuar a pie, ya que resulta muy peligroso seguir usando el auto. Cuando llegamos al lugar, observamos que se trata de un auténtico nido de águilas que ofrece unas incomparables vistas a los valles vecinos.

El conjunto se encuentra edificado sobre una roca cuya altura permite controlar perfectamente los valles vecinos. En uno de ellos se encuentra el mencionado pantano de Mediano, del que, cuando el nivel no está muy alto, emerge la torre de la antigua iglesia hoy cubierta por las aguas. El emplazamiento revela el carácter militar que tenían las edificaciones en su época.

El conjunto

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La Iglesia de San Emeterio y San Celedonio

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La iglesia protege el acceso a la torre

La iglesia, que no es propiamente una ermita aunque se la denomina así, se alza sobre la roca al final de una empinada ladera y al borde del precipicio. Está bien restaurada y se puede visitar, ya que está solo protegida con un cerrojo que se puede abrir. Su ubicación, y el hecho de que la puerta de acceso original fuera elevada revelan su naturaleza defensiva. De hecho, es necesario atravesarla para llegar a la torre, que se encuentra así más protegida. Tiene tres naves orientadas al este, las tres con bóvedas de cañón y ábsides semicilíndricos con bóveda de horno. La nave central es algo más grande que las otras y, junto con la del lado sur, está dividida en dos tramos por columnas cruciformes y arcos fajones. Ambas tienen bajo su suelo sendas criptas necesarias para nivelar el terreno, si bien solo es accesible la de la nave meridional. La nave septentrional está dividida por un arco fajón.

En los ábsides hay tres ventanas con arcos de medio punto. La iluminación la completan tres aspilleras. Hay una cuarta ventana encima del ábside central. Por último, cuando la finalidad militar desapareció, se abrió una nueva puerta a nivel del suelo y la antigua fue reconvertida en ventana.

La iglesia fue restaurada entre 1996 y 1997, eliminando ciertas obras posteriores para recuperar en lo posible la configuración original.

Las torres

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Atravesando la iglesia, y edificada sobre el extremo de la cresta, se alza una torre de planta hexagonal imperfecta, pues dos de sus lados son más largos que los restantes. Alberga un aljibe rectangular horadado en la misma roca. La puerta, con arco de medio punto y una ventana defensiva sobre ella, se hundió hace tiempo. La iluminación dependía de cinco aspilleras. Desde el lugar se puede ver la abrupta caída al desfiladero o congosto del Entremón, el embalse de Mediano y los Pirineos al fondo.

A unos trescientos metros hacia el sur se pueden ver los restos de una torre albarrana o atalaya de vigilancia que cubría el único punto ciego de la fortaleza.

Origen histórico

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El complejo religioso-militar fue encomentado a una comunidad de monjes-soldados

La fecha de construcción es imprecisa. Hacia 1010, Samitier era todavía una plaza musulmana situada en la línea avanzada de defensa del Califato de Córdoba. Pero ya durante el reinado de Sancho Garcés III de Pamplona había pasado a control cristiano, pues a la muerte del monarca en 1035, Samitier pasa a su hijo Gonzalo I, conde de Sobrarbe. La referencia escrita más antigua es de 1055. Los expertos consideran que la torre fue levantada entre 1030 y 1040; las criptas habrían sido construidas poco después, entre 1035 y 1045; y la iglesia habría sido erigida posteriormente, entre 1045 y 1055.

Ramiro I, primer rey de Aragón, encomendó tanto el servicio religioso como la defensa militar del lugar a una comunidad de monjes-soldados que adoptó como patrones a Emeterio y Celedonio por su doble condición de soldados y santos. Dicha comunidad se anticipa en décadas a la fundación de la Orden del Temple, primera orden militar.

El conjunto fortificado formaba parte de la línea defensiva cristiana situada en el sur del valle del Cinca. Su elevado emplazamiento permitía mantener comunicación visual con otros puntos defensivos, como las torres de Escanilla, de Abizanda o de Troncedo.

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